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Toda la verdad (y sólo la verdad) sobre las imprentas online en España RSS

© La Gran Imprenta Online, 1 de diciembre de 2014 - Visto 4525 veces Deja un comentario Ir a los comentarios

Quien domina Google, domina el mercado

Para hacer honor al título de este artículo, empecemos presentándonos como una de las imprentas online españolas que luchan cada día por tener una buena visibilidad en Google. Esto, que a priori podría considerarse como una cualidad que sesgaría a nuestro favor el contenido del texto, en realidad significa que tenemos una visión bastante exacta de la situación del mercado de impresión online en nuestro país.

Como es lógico, intentamos estar cada vez mejor posicionados y estudiamos pormenorizadamente qué hace la competencia al respecto y quiénes son esas empresas. Las conclusiones, que entraremos a desarrollar a continuación, son por un lado desconcertantes y, por otro, descorazonadoras.

Soy una imprenta online

Si consideramos la media de los últimos diez o doce meses, podemos inferir que cada semana aparecen unas 4 ó 5 nuevas imprentas que ofrecen sus servicios en Internet. Si extrapolamos esta cifra, y de continuar esta tendencia, durante el próximo año aparecerán más de 200. Pero, ¿es posible que existan tantas? O, centrando más la cuestión: ¿Son todas lo que dicen ser?

La liebre era un gato

El problema que supone que muchas imprestas online no lo sean.

Según nuestros datos, 8 de cada 10 empresas que se promocionan como imprentas online no lo son. Es decir, detrás de una imprenta que se autocalifica como tal no hay capacidad de impresión, sino tan sólo capacidad de desviación de los trabajos a otras imprentas.

El asunto es peliagudo. ¿Conocen sus clientes esta situación? No podríamos jurar que no, pero sí podemos decir que este tipo e empresas hace todo lo posible para aparentar que tienen talleres, máquinas, operarios… Y eso, en castellano, se denomina engaño. No vamos a dar ningún nombre, y no por miedo a que nos denuncien, porque lo podríamos demostrar sin demasiado esfuerzo, sino por una simple cuestión de elegancia. Llega a haber pseudo-imprentas que tienen en sus webs fotos falsas de sus instalaciones. Dicho esto, creemos que queda dicho todo.

Suelen utilizar reclamos del tipo “somos los más baratos del mercado”, “mejoramos cualquier precio”… Humo, nada más que humo. Como de costumbre, esto va en la forma de ver las cosas de cada cual, aunque nos parecen caminos equivocados que al final les conducirán sin remedio al cierre (más pronto que tarde), con el agravante de que por el camino habrán perjudicado a un mercado serio y competente (que lo hay, no somos los únicos), desbaratando precios y condiciones de trabajo. Y ellos tampoco perderán mucho, el tiempo que les haya llevado hacer la web y las horas de trabajo gestionando aquí y allá algunos pedidos.

Los comisionistas

El problema de las empresas de impresión que trabajan por comisión.

Nos centramos en la impresión online porque es el sector que conocemos al dedillo. Pero no es el único en el que están ocurriendo cosas muy parecidas. Bien podría servir como ejemplo supuestas empresas de diseño que no hacen otra cosa más que contratar los servicios de una segunda agencia de diseño para que les haga el trabajo. Al final, el cliente paga por un servicio que le presta una empresa a la que ni siquiera conoce. Así están las cosas. Y esto es más grave de lo que pudiese parecer.

Hay que reconocer que este tipo de empresas o marcas tienen una cualidad admirable: Saben venderse. Pero las cosas han cambiado tanto en los últimos años que el sintagma “saber venderse” ya nada tiene que ver con el significado que tenía hace poco tiempo.

Si dominas Google, eres dueño del mercado

El que domina Google, domina el mercado.

Esta frase es de suma importancia y hay que desarrollarla, es la madre del cordero y ha supuesto tal cambio en cuestiones relacionadas con el márketing que no ha habido más remedio que hacer un replanteamiento desde la base para conseguir sobrevivir.

Ya no hay que ser, basta con parecer que se es. Y para ello hay una palabreja que se ha instalado en todas las empresas que tenemos la firme intención de ser conocidos en el ámbito de Internet. Nos estamos refiriendo al término SEO, siglas en inglés que corresponden a Search Engine Optimization. Traducido al castellano vendría a significar algo así como “optimización en motores de búsquedas” o, dicho de otra manera, hacer todo lo posible para posicionarse en los buscadores (léase Google) y ocupar los puestos más altos. Si no estás en la primera página, no existes.

Y esto tiene miga. Las consecuencias pueden ser en muy pocos años de un calado difícil de imaginar. Como decíamos líneas arriba, ahora basta con parecer que se es, porque, si estás en una determinada búsqueda en la primera posición, ¿quién va a dudar de ti? Google no es Dios, pero se le empieza a parecer peligrosamente.

De manera que en estos momentos es más importante copar los primeros puestos de cualquier área de venta que tener una empresa con fuertes inversiones para hacer las cosas cada día mejor. Eso ya lo harán otros… lo fundamental es estar arriba. ¿Dónde, por tanto, ponen sus recursos? ¿En optimizar sus flujos de trabajo? No. ¿En producir mejor? Tampoco. ¿En inversiones millonarias en nuevas máquinas? De ninguna manera. Ellos de esto no tienen ni la más remota idea: Sus recursos están todos orientados a subir, subir, subir posiciones en los buscadores.

La pérdida de saber hacer el trabajo

El problema de perder los conocimientos para producir.

Es lo que los americanos, que de esto saben para aburrir, llaman el Know-How, el saber hacer las cosas: Saber hacer zapatos, saber hacer camisas, saber imprimir. Mientras crece exponencialmente el número de lo que antes llamábamos comisionistas, desciende de la misma manera la cantidad de empresas que de verdad se dedican (que nos dedicamos) a producir, a invertir en sus parques de maquinaria, a embarcarse en créditos para tener la última tecnología, a ser verdaderos especialistas en los productos que fabrican y de los cuales se responsabilizan, porque han sido ellos los que los han creado.

En nuestro país esto está sucediendo. Ocurre en el sector de las imprentas y en otros muchos, de forma que es un tema preocupante que dentro de no mucho tiempo ese “saber hacer” se vaya disolviendo hasta llegar a cero.

Cada vez son más los países que exportan a España productos que antes se hacían aquí… y se hacían muy bien. Lo grave es que una vez que lleguemos a ese punto ya no habrá retorno y estaremos hipotecados no ya nosotros, sino nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos… como mínimo. Ese saber hacer una vez que se pierde es poco menos que imposible recuperarlo. Si ése es el camino, sólo podemos llegar a lugares peores que en el que ahora estamos. Es posible, como dicen los economistas, que hayamos tocado suelo, pero siempre se puede seguir excavando.

El caso de La Gran Imprenta Online

Situación de La Gran Imprenta Online.

Hasta aquí nuestra visión del asunto. Una visión resumida y al grano, entrar en más detalle obligaría a señalar con el dedo a unos y a otros, y eso es algo que, sencillamente, no va con nuestro sentido del saber estar. Pero si en algún momento fuese necesario, lo haremos. Por datos contrastados que no sea. Para daros una pista, echad un vistazo a los capitales sociales de algunos de los que se dicen ser imprenta online. Es información pública y relativamente fácil de conseguir. Las inversiones necesarias para comenzar a arrancar una imprenta son muy altas. Ahí tenéis una buena clave.

El salto de nuestra imprenta al mercado online fue una evolución natural. Tras muchos años como impresores, decidimos implantarnos en Internet, con el propósito de hacer las cosas bien, de ofertar nuestros productos a través de un medio que parecía interesante (y lo es) y que además nos otorgaba la posibilidad de poder reducir precios porque el tiempo de gestión que precisa un cliente online es muy inferior al de un cliente, digamos, convencional.

Google no nos ha tratado mal, pero nosotros también tenemos que estar constantemente optimizando nuestro sitio web para mantenernos en posiciones con buena visibilidad. O eso, o desapareces. Es lo que hay. Sin embargo, lo que decimos que es, es, y no sólo parece serlo. Hay muchas familias detrás de todo esto y, sobre todo, unas tremendas ganas de trabajar y de estar orgullosos de lo que hacemos.

La Gran Imprenta

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10 comentarios
Carlos 1 de diciembre de 2014 at 18:39 Reply
Amén.
Juan 1 de diciembre de 2014 at 18:55 Reply
Bien resumido el articulo, esto mismo es lo que pasa en otros sectores.
paco 1 de diciembre de 2014 at 19:25 Reply
Intentando hacer seo ya de paso no?
Arturo 1 de diciembre de 2014 at 19:28 Reply
La visión que dais es correcta. No sólo pasa en vuestro sector, es algo cada vez más común. Lleváis razón.
Antonio F. 1 de diciembre de 2014 at 19:30 Reply
Cuando en este país no se sepa fabricar nada, entonces dependeremos de los demás. Y entonces a ver qué c*** hacemos. Buen artículo.
Almudena 1 de diciembre de 2014 at 19:57 Reply
En Internet hay un montón de gente que tira la caña a ver que pasa. Total, no tienen mucho que perder. Y eso no es montar una empresa, es perjudicar a las empresas de verdad.
Roberto 1 de diciembre de 2014 at 21:39 Reply
"[...] detrás de una imprenta que se autocalifica como tal no hay capacidad de impresión, sino tan sólo capacidad de desviación de los trabajos a otras imprentas."

Amigos, esto es lo que se llama "outsorcing". Lo que llevamos sufriendo desde hace años en el sector de la informática y que a nadie le importa ni le ha importado porque, total, cada vez costaba menos todo. Es un ejemplo de nuestras famosas "cárnicas".

De esos barros, estos lodos. Cuando veas las barbas de tu vecino cortar... Vinieron a por mi vecino que era X y no hice nada porque no era X... En definitiva, que siempre es lo mismo, que todos sentimos que a los que de verdad producen les toreen, pero es que a todo el mundo le importa un pimiento lo que pasa en un sector que no es el suyo. Y a sus clientes les pasa lo mismo que a los nuestros: solo quieren pagar menos a corto plazo y les da igual si en realidad tiran piedras sobre su propio tejado.
Ernesto 2 de diciembre de 2014 at 4:28 Reply
Y digo yo, si ellos son buenos vendiendo, y vosotros sois buenos imprimiendo, ¿no sería mejor venderle vuestros servicios y centraros en imprimir mejor y más barato?

Porque realmente no son ellos los que se han metido en vuestro negocio (imprimir) sino vosotros en el suyo (vender en internet).
Mabel Iborra 2 de diciembre de 2014 at 7:23 Reply
¿Regalarías tus horas de trabajo o les bajarías el precio? No, ¿verdad?. Tu tiempo y dedicación vale dinero. Creo que no es correcto decir que las imprentas se han metido en el negocio de la venta. El sector gráfico está reventado desde hace muchos años "gracias" a estos vendedores, y los que nos dedicamos a las artes gráficas, ya sea como diseñadores, productores y/o distribuidores con instalaciones reales y personal dedicado a ello estamos sufriendo un intrusismo desde antes de que apareciera la famosa crisis. Antes de hablar mejor informarse de la situación real de las artes gráficas en España. Ya me gustaría ver a mí a muchos "vendedores" tener que aguantar cosas como: "regalamelos, total sólo son sobres... y si no, pues me voy uno que me los vende por internet, que son de peor calidad y a la hora de ponerlo en máquina sale una impresión indecente, pero no me importa".
Un saludo
pedronxoo 2 de diciembre de 2014 at 20:05 Reply
Joer lleváis toda la razón, es peligrosamente cierto que Google es que parece que domina el mundo. Lleva las riendas de internet es más si me apuras diría que Google es internet en este momento. Algo se concibió para todos y de todos. Ahora lo administra una empresa. Creo que esto debería discutirse más en serio en parlamentos y gobiernos porque no se puede dejar toda la información en manos de una empresa. Y que sea esta la que lleve las riendas de todo. Es que es verdad no estás en la primera página y ya puedes ir casi cerrando tu empresa por así decirlo. Y esto da mucho que pensar.