Nos tomamos un merecido descanso. Todos los pedidos realizados hasta el 28 de junio (incluido) se tramitarán con total normalidad

927 42 27 96 Correo

Imprenta online experta en impresión digital y offset.

Damstraat, concurso "4 Relatos buscan 4 Ilustraciones" RSS

© La Gran Imprenta Online, 9 de octubre de 2013 - Visto 1984 veces Deja un comentario Ir a los comentarios

Bases: http://ow.ly/pqNzE

Haznos saber que participarás en el concurso en nuestro Facebook (link directo a Eventos):

http://ow.ly/pEPPV

DAMSTRAAT

Un hombre pasea por una ciudad que no es la suya. Camina por una calle repleta de tiendas. Todo son tiendas, puerta tras puerta, una tras otra, sin excepción de portales de viviendas ni entradas a garajes. El hombre que pasea no tiene otra cosa mejor que hacer que pasear, y avanza mirando a un lado y a otro, un poco abrumado, así es, por la variada oferta mercantil. Al final de la vía, haciendo esquina con una plaza pequeña, regular y gris, se fija en una tienda que no es como las demás: no tiene un rótulo con su nombre, no pone en lugar alguno qué vende y, por si fuera poco, hay menos luz en su interior que fuera, de modo que desde el exterior no se aprecia más que una estancia negra y sospechosa. Como el hombre que pasea no tiene en ese momento una oferta más interesante que pasear y mirar, entra en ella por curiosidad, y un poco también por refugiarse del bullicio peatonal. En el fondo de la habitación hay un viejo sentado en un taburete, escribiendo sobre el mostrador. Nadie más. Las paredes están cubiertas con fotografías en blanco y negro. Casi todas parecen muy antiguas, más incluso que la invención de la propia fotografía. Distribuidos por el piso están repartidos expositores con láminas: reproducciones de cuadros de pintores de fama, carteles de cine, algún desnudo femenino. El viejo escribiente levanta por primera vez la cabeza, le saluda y añade algo más, una frase larga. Pero el hombre que paseaba no la entiende, porque esa ciudad está en un país que tampoco es el suyo y del que desconoce el idioma. Apenas un segundo de silencio y el tendero se levanta del taburete, sustituye las gafas que lleva puestas por otras, se acerca hasta él y le abraza. Le abraza tan fuerte que llega a hacerle daño. El viejo le agarra de la mano y le obliga a seguirle hasta la esquina que está junto a la puerta de la entrada. Luego aparta un van gogh, un picasso y un vermeer y extrae del montón una fotografía enorme. El hombre que paseaba la mira y se descubre a sí mismo sentado junto a un río, al lado de una muchacha: ambos son muy jóvenes, menos de veinte años. Sin duda es él, pero no se recuerda ni con aquella mujer ni en aquel río. El viejo vuelve a abrazarlo y al soltarlo lo conduce hasta la puerta, que se cierra detrás del hombre que paseaba sin saber qué ha ocurrido, sin poder explicar qué ha sido aquello.

Ismael Rozalén

Posted in: Ilustración
¿Te ha gustado? ¡Compártelo!
Deja un comentario RSS
Sin comentarios